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Mostrando entradas de octubre, 2016

Terry Gibbs: Más swing, por favor

En Terry Gibbs no encontramos sólo un compositor e intérprete único sino también, en términos de jazz, lo mejor de dos mundos. Y es que pese a que su verdadero nombre pueda despistar, Julius Gubenko es neoyorquino de pura cepa. En su ciudad, tras una niñez ya inquieta por la percusión, su talento al vibráfono fue pronto reconocido —y reclutado— por músicos como Tommy Dorsey, Woody Herman o Benny Goodman, pero a finales de la década de 1950 se asentó en la costa oeste, de modo que con el bop en la mochila encontró que Los Ángeles le esperaba con el abrazo del sonido west coast.
Pese a que las agrupaciones y discografía de Gibbs son no sólo numerosas sino también lo suficientemente destacables como para detenernos a disfrutarlas, es imposible no sentir debilidad y entusiasmo por la big band que lideró al poco de su llegada a California, y que terminó siendo bautizada Terry Gibbs Dream Band.



Y es que, efectivamente, aquello fue una orquesta de ensueño. Por si no fuera suficiente con contar…

Nota a mis lectores

Avispados como sois, ya os habréis percatado de que levantando la vista unos centímetros estrenamos título para el blog.


¿Por qué? Recapitulemos:

Cuando creé el blog se cumplía un decenio de la muerte de Tete Montoliu y quise homenajearlo; así que lo bauticé «Apartamento 512». 
Pero nadie se acordaba del maldito número. Mi alter ego pareció cuajar mejor, así que temporalmente quedó como El blog de Missingduke con la idea de encontrale un nombre que me convenciera. Y así hasta este verano.


Al margen de cómo se haya apreciado desde fuera, El blog de Missingduke siempre me ha recordado a esas creativas cabeceras de la naturaleza de "El programa de Hermida". Digamos que básicamente lo detestaba.

Así que tras noches de intensa actividad cerebral en las que trataba de encontar «El Nombre» —y llegado a un punto en el que ya hasta El Blog de Pitingo me parecía una opción viable— decidí dar un respiro a mi pequeña tormenta neuronal y tener la desfachatez de acudir al talento ajeno que cam…