Hace unos días tuve el honor de formar parte de la presentación de la exposición fotográfica de Esther Cidoncha en el Instituto Francés. En ella decidí hablar sobre tres circunstancias que acompañan a su trabajo y a su vida, pues quien fotografía jazz no suele caracterizarse simplemente por hacer fotos de una disciplina específica, sino por ser fotógrafo en un sentido más amplio que la mera ocupación puntual. Sin embargo, flaco favor haremos si nos obcecamos en la percepción de esta figura romántica que consagra su vida a convertir el sonido en imagen olvidando el resto de sus circunstancias: las ajenas al artista, que son las que aporta el entorno. Es importante recordar que, por lo general, el fotógrafo de jazz es aficionado del jazz . Pero a menudo ese entorno a que nos referimos convierte este hecho en una paradoja en vez de en la ventaja que esperaríamos en alguien que se dedica a algo que ama. De modo que una de las displicentes circunstancias que marcan el ...
De nada sirve si no tiene swing (Capítulo 1, versículo 1 del Jazz según Duke Ellington)