lunes, 31 de diciembre de 2018

20 Buenos Discos de 2018



Del privilegio que supone haber escuchado tanta música valiosa, emocionante, atrevida, salvada de unas cajas o revelada en pleno insomnio, la única frustración que nos queda a quienes la devoramos es la certeza de que jamás podremos escuchar todos y cada uno de los discos creados a lo largo del año en el planeta. Es una de las razones por las que esta ya tradicional lista que publico el último día del año no lleva el familiar título de "los mejores discos del años". Son mis favoritos de entre algunos centenares. Tanta música de calidad llega a mí cada año... Ojala existiera la posibilidad de hablar de toda.

Comenzaba 2018 con un disco en mis manos: Love, Time and Divination, del cuarteto de Nueva Orleans liderado por el trombonista Mark McGrain. Un disco que resultó siendo realmente significativo y lúcido en su título respecto a lo que estaba por venir: un encuentro entre la tradición y el presente, una apuesta por sacar adelante un trabajo en que el músico cree. 

Cada vez más discos que llegan a esta lista son autoproducidos; es un tema importante que merece ser tratado con extensión en otra ocasión.

El último disco que he escuchado publicado en 2018 ha sido Carta Blanca (UnderPool), disco debut del cuarteto de Marc Cuevas, que encuentra con acierto nuevos caminos para transmitir. Una música real a la que volver a menudo. Sólida, inventiva.


Aquí tenéis una pequeña selección de mis discos favoritos de 2018.
[*Nota: mi aportación a la Francis Davis / NPR's Jazz Critics Poll consistía, como la del resto de los críticos, en 10 discos. Es un absoluto alivio no acotarme aquí a un número]




***






Both Directions At Once. John Coltrane. (Impulse!)  

Habría sido interesante que hubiéramos escuchado esta sesión de grabación sin conocer el autor. Seguro que nos habríamos ahorrado conversaciones fatuas para pasar a lo importante: música extraordinaria publicada en 2018. Ya nos lo dijo Dave Liebman: la edición de este álbum "es como encontrar una ópera de Mozart en el techo de alguien". Estas dos direcciones a un mismo tiempo nos hablan de la música que había hecho Coltrane y nos deja vislumbrar lo que habría venido en su futuro. Por supuesto también desgrana esa realidad suya: la del instrumentista visceral y el músico que trasciende lo corporal.




Close Up. Sara Serpa. (Clean Feed Records)

La música creada en Close Up, el último trabajo de la vocalista y compositora Sara Serpa junto con Ingrid Laubrock (saxofones) y Erik Friedlander (violonchelo), no existe únicamente para ser escuchada, sino, posiblemente en mayor medida, para ser enfrentada.Toda esta bendita y maldita pureza la intentaremos asumir a lo largo de un sendero pleno en riqueza y conmovedor en matices.







CODE GIRL. Mary Halvorson. (Firehouse 12 Records)

De las numerosas virtudes que posee esta artista, la capacidad de sorpresa es una de las más valiosas, y, aunque el listón lo ponía difícil, con CODE GIRL ha logrado asombrarnos aún más. Extraordinaria guitarrista, singular letrista y ávida creadora... con Halvorson siempre estaremos deseando saber en qué consistirá la próxima parada.








DORAVANTE. Abe Rábade Trío. (Nuba + Karonte Records) 

Otra diapositiva cegadora en matices proyectada en la alegoría musical que es la carrera del creador Rábade y su trío. Un trío que es como una criatura mitológica: con partes de diferentes seres pero realmente conformando uno solo. Ese es el nivel de entendimiento y capacidad de creación. Por cualquier sendero, por cualquier género.







Emanon. Wayne Shorter. (Blue Note Records)

Durante tres discos (y una novela gráfica), Shorter interpreta con su cuarteto habitual (Danilo Perez, John Patitucci y Brian Blade) y la ocasional inclusión de la Orpheus Chamber Orchestra una obra que nos sigue apuntando al tremendo valor compositivo de esta leyenda del jazz.








En Dag I Oktober. Hvalfugl. (Hvalfugl Music)

Tras su hermoso By, Hvalfugl graba esta suite (primera entrega de los hasta ahora 4 capítulos publicados). Realmente se trata de un ensayo grabado en una cabaña, donde aúnan la tradición escandinava y la improvisación.









Kennedy Meets Gershwin. Nigel Kennedy. (Warner Classics) 

Ha sido una fantástica sorpresa encontrar jazz en los dominios habituales de otras músicas. Tal es el caso del violinista Nigel Kennedy, que demuestra que puede hablar perfectamente el lenguaje del jazz (cosa, por cierto, no demasiado común en música clasica) y dejar ejemplo de cómo se interpreta un estándar de jazz.






Live In HealdsburgAnat Cohen y Fred Hersch. (Anzic Records)  

Este dúo de ensueño... se deshace en la boca, calienta el corazoncito. Por suerte se grabó este directo para no olvidar nunca.










Music IS. Bill Frisell. (OKeh) 

Francamente, pocas palabras podrían aportar una descripción útil a este trabajo superando la realidad de su título. Esto es música y esto es la música, en toda su simpleza y complejidad. Por fin volvemos a tener un disco en la soledad plena y repleta de confesiones de Bill Frisell, uno de los músicos más sorprendentes y optimistas de nuestro tiempo, un intérprete con una capacidad especial para captar la belleza y hacérnosla llegar. Un regalo de disco.







Origami Harvest.  Ambrose Akinmusire. (Blue Note Records) 

Aquí está. Un ejemplo vivo de por qué algunos remárcabamos en los últimos años que había que prestar atención al hip hop; era por esto, porque no íbamos a tardar en identificarlo como una pieza básica en discos como Origami Harvest, donde este género es parte del engranaje de un mensaje artístico emocionante del trompetista y compositor Ambrose Akinmusire, junto con el jazz y la música de cámara.






Seymour Reads The Constitution!. Brad Mehldau Trio. (Nonesuch Records)

Pues... Brad Mehldau soñó que el actor Philip Seymour Hoffman le leía la constitución, y de fondo sonaba una melodía que pudo atrapar cuando despertó. Así nació este disco, uno de los más inolvidables de los últimos años en la discografía de este trío.







Standards In Dublin. Gonzalo del Val with Dave Liebman and Ronan Guilfoyle. (Quadrant Records)

Hay que celebrar una serie de decisiones que Gonzalo del Val llevó a cabo al crear este disco: contar con este trío, seleccionar estos temas, interpretarlos con inteligencia y honestidad, trascender cada uno de ellos para crear un todo, y llevarnos prácticamente de la mano (bueno, sí, de las baquetas) a través de los temas. En Standards In Dublin no hicieron falta segundas tomas, y este dato no sorprende lo más mínimo al escuchar el disco.






Still Dreaming. Joshua Redman, Ron Miles, Scott Colley y Brian Blade (Nonesuch)

Entre generaciones, momentos y tiempos discurre Still Dreaming, título inspirado en la que fue banda de Dewey Redman, Old and New Dreams, hace más de tres décadas. Homenaje al padre pero sobre todo al músico (a los músicos fuera de serie), al sendero que une, avanza y, definitivamente, lleva a lugares de recogimiento y asombro.






Temporary Kings. Mark Turner e Ethan Iverson. (ECM)

Dos de Los creadores de jazz más lúcidos de su generación eligen la novela de Anthony Powel para dar título a este disco en el que saxo y piano conversan, confiesan y, sobre todo, figuran —en el sentido etimológico de la palabra, además—. Pero si presenta un valor más allá de la interpretación, este se encuentra, sin duda, en las composiciones: el definitivo camino de baldosas amarillas de este álbum.





The Influencing Machine. Elliot Galvin. (Edition Records)

Todo puede suceder en The Influencing Machine. Y así debe ser. Máxime cuando el título nos lleva a la figura de James Tilly Matthews, empresario de té del siglo XVIII, doble agente y primer caso documentado de esquizofrenia paranoide. Su convencimiento era que su vida estaba siendo controlada por máquinas. Un trabajo brillante del trío de Galvin, que reflexiona sobre nuestra naturaleza y la de nuestro mundo con las herramientas precisas y el discurso más honesto. Una de las obras definitivas de 2018 y de lo que llevamos de siglo.





The Other Side Of Air. Myra Melford's Snowy Egret. (Firehouse 12 Records)

La libertad de The Other Side of Air, su delicadeza y sensibilidad no deben hacernos perder de vista la fortaleza y valentía musical que la formación de la pianista Myra Melford desata en este trabajo, que nos lleva a límites armónicos y melódicos donde no se han recibido aún demasiadas visitas desde la pérdida de nuestros estilistas más personales.







The Window. Cecile McLorin Salvant. (Mack Avenue) 

El disco más valioso de McLorin Salvant hasta la fecha, lo cual es decirlo todo. Se podría escribir un ensayo sólo con el comienzo y el final de The Window. La verdad del directo buceando entre los regalos dejados por Bernstein (uno de los pocos trabajos que han celebrado el centenario de su nacimiento) o Stevie Wonder, con una voz cómoda en cualquier registro, capaz de emocionar e interpretar desde el Tin Pan Alley hasta el lied.





Universal Beings. Makaya McCraven. (International Anthem)

Este doble disco recoge actuaciones del baterista Makaya McCraven en cuatro ciudades, consiguiendo con mayor claridad aún esa conexión con toda música (su nacimiento en París, su ascendencia húngara, su carrera en Chicago, su conocimiento del folclore y del hip-hop...) y, claro está, el valor del ritmo mucho más allá del acompañamiento. Prueba valiosa de ello es el interlazado de patrones e improvisaciones junto al vibráfono de Joel Ross.






Vientos Cruzados. Luis Verde Quartet. (Autoproducción)

El imaginario musical de Luis Verde sigue expandiéndose, y todos los frentes que toca resultan interesantes. Vientos Cruzados es sólo un ejemplo de ello.











WORK. The Complete Compositions of Thelonious Monk. Miles Okazaki. (Autoproducción) 

Escuchar esta filigrana de Okazaki sólo puede hacernos sentir humildad y asombro. Toda la obra de Thelonious Monk en su guitarra y en su manera de hacer música.











© Mirian Arbalejo






sábado, 15 de diciembre de 2018

'Between Places'



Estos últimos meses he estado acordándome de un capítulo de la serie Perdidos (LOST, 2004 - 2010). Su título es “?” y en él aparece una joven que vuelve a la vida tras haberse ahogado. Tiene después una conversación con uno de los personajes principales de la serie (Mr. Eko), haciéndole llegar un mensaje de Yemi, el hermano muerto de Eko, con quien supuestamente se encontró cuando estaba “between places”, o sea, entre sitios; en este caso entre dos mundos: el de los vivos y el de los muertos.


Between places es la respuesta que podría dar básicamente a cualquier pregunta relacionada con cualquiera de mis aventuras y desventuras; sospecho que muchos de vosotros os veréis identificados con la expresión.


Yuuko muy "between places" y mucho "between places". @CLAMP



Una de las razones por las que os debía un texto aquí es volver a comunicarme con vosotros tras mi descanso en redes sociales (que, por cierto, son el paradigma del “entre lugares”: ni son la realidad ni dejan de reflejarla). Por ahora Facebook sigue autovetado por la montaña de tropelías en la satrapía Zuckerberg; supongo que cuando deje de estar entre tanto “between places” podré enfocarme en el bonito (y altamente añorado) mundo de lo trivial.


Pero enfoquémonos en el tablero del jazz.


En el mes de noviembre tuve una reunión formal con el Festival Internacional de Jazz de Madrid (JazzMadrid18). Por numerosas razones que sería fascinante y productivo analizar con interlocutores adecuados, la mayoría de los festivales de jazz nacionales suspenden estrepitosamente en cuestión de igualdad; la de género se lleva la mención de honor. El de Madrid es sólo un ejemplo, pero es el ejemplo que ofrece mi ciudad. Si añadimos el hecho de que (como debe ser) cuenta con fondos públicos, esta realidad es aún más enrevesada. Cuando además escribir sobre ello no es suficiente, las únicas dos opciones que quedan son dejarlo estar o pasar a la acción. En esta edición, el festival se congratulaba de tener en cartel un 30% de mujeres. Pero este dato no se refiere a mujeres con proyectos y agrupaciones propias, pues entonces lo situaría muy por debajo de un lacerante 10%. Por otro lado, la ausencia total de mujeres en las conferencias volvía a ser una constante del festival (8 ponentes: 8 hombres, 0 mujeres).


De modo que en mi personal matrioshka de los muchos “entre lugares” en aquel momento, este específico conflicto pendular se dividía entre “¿tengo tiempo para hacer esto, ganas de conversar sobre esta evidencia sonrojante y capacidad de reorganizar los proyectos que tendré que dejar durante la preparación, duración y conclusión de este encuentro?” No. “¿Puedo NO hacerlo?” No.


No había opción mejor, pero la segunda resultó definitiva.


Considero que mereció la pena apostar por la reunión, aunque realmente no lo sabremos hasta que conozcamos el cartel de #JazzMadrid19. Encontré una interlocutora (Concha Hernández) interesada en las propuestas: herramientas al alcance de cualquiera de nuestros festivales de jazz que, por alguna razón (de nuevo, insisto en que sería conveniente analizar esta realidad. Ojalá lo hiciéramos con ponentes adecuados y en un marco público), están siendo ignoradas. Y es importante decir que esto no sucede fuera de nuestras fronteras.


Sobre esta reunión leeréis con más profundidad en un artículo que he preparado para otra publicación pero no quiero dejar de resaltar dos de estas propuestas básicas, que aquí dejo para consideración de festivales, clubes, sellos discográficos, prensa especializada —la poca que queda al menos—, promotoras y demás piezas de nuestro engranaje.


La primera de ellas es KEYCHANGE: una iniciativa internacional que busca que el talento musical no reciba discriminación. Su meta es que en los festivales y eventos musicales la presencia de artistas de diferente sexo sea la misma. El listado de organizaciones comprometidas es realmente remarcable: desde los Proms de la BBC hasta el BIME. Sí, él es uno de los eventos musicales españoles que han decidido formar parte de KEYCHANGE; sin embargo ninguno de nuestros festivales de jazz lo hace aún pese a que el listado de los de otros países conforma un porcentaje apabullante: EFG London Jazz Festival, NYC Winter Jazzfest, Jazz i parken, Jazzfest Berlin Manchester Jazz Festival, Cheltenham Jazz Festival, Enjoy Jazz, Umeå Jazz Festival y un largo etcétera.


Otra herramienta (que vosotros, queridos lectores, ya conocéis) es el código del colectivo We Have Voice, del que he escrito en más de una ocasión.


Este hilar entre realidades, lecturas, hechos, intenciones y potenciales es más agotador de lo que soy capaz de reflejar. Quizá sea de utilidad lo siguiente.

Mientras esto sucedía, el crítico de jazz Francis Davis se ponía en contacto conmigo para invitarme a formar parte de la Jazz Critics poll de NPR (la radio pública de EE UU). Cada año, este grupo de críticos publica una lista con los mejores discos de jazz del año. La selección de los críticos que conforman este claustro (mis héroes. Los autores de los libros que están en mis estanterías) es lo que convierte esta lista en la más influyente. Por primera vez se ha contado con una persona de la crítica de nuestro país, lo cual es una buena noticia. A nivel personal ha sido además una experiencia que me ha proporcionado algo que valoro mucho: el intercambio de conversaciones estimulantes.


Todo lo anterior me crea una extraña mezcla de vértigo, responsabilidad y propósito.


Sabéis que llevo ya mucho tiempo haciendo la selección de mis discos favoritos del año y el hecho de formar parte de este club no cambiará la mecánica. El 31 de diciembre seguiréis encontrando aquí mi lista. Sí existen algunas especificaciones que influirán en que mi selección para NPR no coincida con la de fin de año.


En primer lugar, mi recopilación en It Don’t Mean A Thing comprende el año natural, mientras que la que publicará NPR la próxima semana abarca los 12 meses entre el festivo de acción de gracias de 2017 y 2018. Por esa razón un disco como Long Haul, de Jessica Lurie, puede ser propuesto para NPR pese a haberlo publicado en la lista de mis discos favoritos de 2017 (el álbum salió a la venta en diciembre del año pasado).

Por otro lado, he de confesar que la parte difícil ha sido reducir el número de trabajos a diez (el año pasado mi listado consistió en 15 y este año encontraréis 20, si es que consigo no ceder a tentación de que sean 25).






Os dejo por hoy. Queda pendiente una extensión de este texto en el que quiero contaros lo que sucede (en mí al menos) cuando un sobre ha terminado de viajar, su dirección de destino es la mía, y al abrirlo contiene un disco. Otro between places, claro está.

Pd: la semana que viene actualizaré este artículo con la publicación de la Francis Davis/NPR's Jazz Critics Poll.

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ACTUALIZACIÓN: Acaba de publicarse la 2018 Francis Davis / NPR Music Jazz Critics Poll.







sábado, 1 de diciembre de 2018

A Conversation with Dave Liebman




"The world is crazy now, but we have the music to keep us together"




Dave Liebman and Jerry González (Madrid, 2018). © Mirian Arbalejo






One of the most rewarding experiences that our little four-letters universe can provide is confirming there are still figures who embody all the values and attributes of jazz, beyond the music itself. Anyone who knows him knows that Dave Liebman (New York, 1946) is one of those artists.
Even though having the opportunity to meet a NEA Jazz Master—with a myriad of awards that go from a Doctor Honoris Causa to the most renowned honors in interpretation, jazz dissemination, teaching or composition—doesn’t happen every day, the truth is that the value of the encounters with Liebman have nothing to do with his awards or with his name appearing in more than 500 records of various musical genders.
His love and commitment to what he does, his support to young musicians, his faith in the dissemination of jazz, his determination to be available to other musicians, his generosity shaped in notes or words… All of this is what defines the jazzman that leaves a mark.

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I feel the need to mention something significant to all of us: I took the accompanying picture a little before sitting in that couch with Dave Liebman. It was the last time I saw Jerry González.
He came to visit Liebman, along with his crutches and a mournful, almost guarded, grimace, but all dolled up.
They talked easily. Comfortably. In a bubble of such informality, that it seemed to create a shield against possible interruptions.
When Jerry left, Dave Liebman kept looking ahead murmuring “Everybody knows Jerry”. He was deeply sorry about the fact he could no longer play. We talked about his career, about his band Fort Apache, about the influence of his music.
Later on, when we picked up a pending chat about John Coltrane’s lost album, I asked his permission to record the rest of our conversation. Here you have it.


***



Mirian Arbalejo: A few hours ago, we agreed to talk about John Coltrane’s last record, though it’s not really an album, but a record session. I’m a bit obsessed with the first tune, 11383.
Dave Liebman: I don't know the order...
MA: It's the new tune.
DL: But the truth is the order doesn't matter anything, because it was a studio session, it's not like Coltrane decided the order, because they did it and they forgot it, obviously, they found it now.
MA: He never thought “I’m going to create 'a whole' with this” …
DL: He did all the records where, obviously, he decided on what order of tunes, but this was obviously just take one, take two, three... It was a session, and they just recorded it and then it disappeared. But it's great to see this because it's like finding a Mozart opera in somebody's roof, you know? in the top of their home, so they go "oh god this is Mozart!". This is like that, it's finding, like, part of the Bible.
MA: Something like that, yeah.
DL: Because that period of Coltrane is, as the record say, it's a little bit of the future... what he would be doing in two years, in 64, 65, and a little bit of the past... the [Slow] Blues, Impressions, that standard [Nature Boy], Vilia... It's really both sides, it's a very good title, they did a good job.
MA: Yeah, Both Directions at Once, that's for sure.
DL: And I saw him a lot in this period, it's very representative of what he was doing, the record. It is what he was playing in the club that night. They always played Impressions, they always played My favorite things, they always played Naima. If you stayed for three sets you'd hear pretty much the same repertoire, cause the older jazz musicians repeated tunes, they did it every night.
MA: But not the same way.
DL: Miles played So What for 6-8 years, but NOT in the same way, exactly. So when you'd hear it you'd go, like, it's a little different but it's not really different, you know? Also, short versions… When you saw Coltrane live, Impressions could be an hour and a half! I saw, one time, he did a duet with Elvin Jones for 45 minutes on Impressions. So, here, on the record, it's 4 or 5 minutes, so it's very interesting to see how he put it into such a short period, so, so interesting, because in the club he played long, but in the record, because you have a short time you have to lighten it. Specially Impressions, he was very careful: five minutes, next, take 2, six minutes, take 3, four and a half minutes. Very unusual for Coltrane, but in the studio, he knew how to record, and he was a real professional, he learned from Miles. When he got to the studio, that, like, holy territory, he really had to do it right, he was very good, he knew how to record, Trane... Cause Miles, cause he saw Miles do it. That's how you learn, by watching somebody who knows what they're doing.
MA: I need to mention something about the album, because I have this approach about the Both Directions CD. Every year I write a piece about my favorite albums...
DL: ... The poll, the records of the year…
MA: Yes, I never say the best albums, I say my favorite albums, because that's the way it is...
DL: … Yes, of course.
MA: This year, I have listened to a lot of very, very good music.
DL: Yeah, there's a lot of great music
MA: New music that I love, but this year I have this new John Coltrane album, and I have this new Woody Shaw album…
DL: … In Paris?
MA: Tokyo '81
DL: I don’t know it, but I know [what you mean] …
MA: It's amazing because it had not been published before, it's the first time this album comes to light.
DL: Is that Resonance? The label Resonance? The record label, they released that, right? Who else is playing?
MA: Mmm… wait… I’ve just listened to it and I don’t remember the names… It’s a quintet. Wait a second, I don’t want to get it wrong… I can't find it now, sorry, there’s no signal, sorry. So, about the piece on Records of the year, it's very exciting to me, because this time I have this music by John Coltrane, by Woody Shaw, that is NEW to our ears.
DL: Yeah, specially for the new generation that doesn't know Coltrane.
MA: I have to write about my favorite albums and I'm trying to approach them from a contemporary angle.
DL: Today.
MA: Today, now, here. And it's a little hard, but it's very exciting, because there’s a new tune by John Coltrane I had never listened to before…
DL: …That’s right.
MA: And I'm not biased because of the big names, I think it's incredible today, you know what I mean? As a listener, today, it's incredible.
DL: Yes, it is, that's right! It's 50 years old but it feels like it was done yesterday. That's what makes music- that's how you know a great artist, if it's there 20, 30, 40 years later and you still think it's fantastic.
MA: Timeless.
DL: Yeah.
MA: It's Dostoyevsky, it's Homer... I'm with you on this.
DL: Picasso, Van Gogh, whatever. And Coltrane was of course in that category, but this is a reminder to your generation, who he was. My generation, I mean, I was there, but for a new generation it's great to hear this guy, cause it's new music, to them it's new, and to hear the way he plays, and his soulfulness. Plus, of course, the music, technically it's unbelievable, but his passion, and the whole group, that group, McCoy Tyner, Jimmy Garrison, Elvin Jones, they were just... they played every night, they played forty weeks a year. Elvin told me they played 40-45 weeks a year, out of 52 weeks, so they knew each other, you can hear that on the record. The other thing is, everything swings, the feel is so good, you don't hear that now, it's changed; 50 years later it's different. But the swinging, the feel… it's so beautiful.
MA: Yeah, we must be grateful, I think.
DL: Absolutely.
MA: I have been reading some reviews and I have learned from some of them, but I have found some nonsense, saying this album "is not a big deal", and I can't agree, cause I think it is.
DL: It IS a big deal, it's a very big deal, because your generation doesn't know Coltrane, it's a new recording, it's like when Miles stopped playing for 5 years, 1975 to 1980, he didn't play. When he came back, a whole generation could say "I saw Miles playing, it's real". This is a little bit like that, I heard Coltrane, it's like, today, so it's very important for that reason.
MA: I love your generation, your music and all the good musicians that came before and after; I told you I love Duke Ellington, but I am a lucky girl because I've seen Sonny Rollins live three times.
DL: So you saw history, yeah.
MA: Yes, and I met him, I talked to him, but listening to his music there, live, it was something that changed me forever in the way I write about music.
DL: You got the right guy.
MA: [laughing] Yeah, absolutely.
DL: He's got health problems now.
MA: Yes, I'm so sorry.
DL: Yeah, he can't play anymore.
MA: We need him.
DL: I agree, I agree.
MA: We truly need him. He has these videos about life-
DL: …Yeah, they're coming now.
MA: He's very wise, a very wise man, but his music, I need his music like I need air, really.
DL: You're very sensitive, that's... I'm glad to hear that you write and you're sensitive, cause that's what we need, people who feel the music, who can really feel what jazz is about. That is really great, that is top level.
MA: This music has something different, every music is different even if you play the same tune, as we discussed before, and when you come to Madrid, I find you with a lot of different musicians, at Bogui Jazz, here, there, and you can speak this language and change your language if it's necessary.
DL: You got it right, that's right, it's universal.
MA: And I don’t know what it’s like... you have this ability to play this different kind of music with different kind of guys... I'm curious about your way of living everyday with this music being...
DL: New start every day.
MA: Yes! But this music is with you every day, so... I'm very curious about your way of living everyday with this.
DL: It's my job, I am part of the history of music, of jazz, it's my job to be dedicated to music and to bring it to people, like you, and to bring it to students, and that's, um, my responsibility. I look at it as a responsibility, I mean, I'm honored, privileged to have been with people- I have played with... There are not many people like me and my job is to bring it to you. And like tonight, these people [Sergio Pamies, Jordi Gaspar, Gonzalo del Val] seemed to enjoy it and I hope, you know, they remember it, it's all, it's the best we can do, I mean, we never played together until tonight, it's the first time we played.
MA: And look at that!
DL: Pretty good, though, pretty good.
MA: Yeah.
DL: Good musicians, very good at their job, everybody good, I had a good time, and the people were very receptive. And these guys playing [Alain Pérez, Caramelo y Piraña], they're masters at what they do so, you know, the world is crazy now, but we have the music to keep us together. People love the music, we still have that, they will never go away, the world changes and gets fucked up or weird, we still have this music, we still have this. [Music is playing in the background] What's playing now is beautiful.
MA: Yeah, it's beautiful. You know, a few weeks ago I had a conversation with Ethan Iverson. I was looking forward to our meeting because he's a musician but he's also…
DL: … A writer.
MA: A writer. And I'm very worried in the way things are happening around music.
DL: Around the world.
MA: Yes, I'm worried about the way music is treated in my country, but I asked him about his experience because it's like music doesn't matter anymore, we're not taking care of it. We have to take the best care and we are not doing it, and you are surviving and fighting, but I'm worried. I wanted to know your opinion on this.
DL: That is right, we're all worried, everything is upside down, and mixed up, and the air, the environment, the people, the politics, it's a very difficult period.
MA: It's something systemic, right?
DL: It's systemic, yeah, and hopefully it will get better, but it's really not a good time. But for some people it's a great time and things are too... it's chaotic, it's impossible, it's news every minute, I mean, now we see the world because of a computer, we used to only know, you knew [what happened in] Madrid, maybe, now everything is, in ten minutes the whole world is in your hand, on your phone, and that's what's going on, too much information. But we can't control it, because now you can get the information in ten minutes, so it's a problem.



© Mirian Arbalejo


My gratitude to Dave Liebman, Gonzalo del Val and Cristina Moreno.