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Entradas

Nuestro Bogui

Si hay un buen día de la semana en Madrid, ése es el lunes. Si hay un sitio donde celebrarlo, es Bogui. Y eso que Bogui es mucho más que lunes festivo de Big Band. Es la casa de jazz de todos. Esta mañana nos han cerrado Bogui. Sin razones legales ni laborales, sin descuidos ni errores administrativos. La avaricia, el amiguismo y los tejemanejes del cuarto poder y la política son demasiado peso para que las vigas de un club de jazz lo soporten. Y somos muchos los que nos sentimos como esas vigas porque Bogui es también nuestra casa. “Yo soy Espartaco.” “ Sí, capitán, mi capitan.” Expresadlo como queráis. Sencillamente no pueden ni deben dejarnos sin Bogui. No pueden dejarme sin Bogui: es, por muchas razones, parte de mi Ítaca. Hemos de conseguirlo. Missingduk e seguirá intentando desde aquí formar parte de un David contra Goliat. Cuento con vosotros.

'Después de lo de Troya'

El historiador griego Tucídides, en su Historia de la Guerra del Peloponeso, recurre a menudo a una misma locución para indicar el momento en el que los distintos pueblos de la Hélade se unieron para acometer algo en común, indicando con esta unión el comienzo de lo que después conoceríamos como “Grecia”. Reconocemos entonces la importancia que este hecho tuvo para la Historia de Grecia, y asumimos que cada vez que leemos “después de lo de Troya” , Tucídides marca un antes y un después. Todo cambió “después de lo de Troya”. “Lo de Troya” fue importante. 2.500 años después de Tucídides, los logógrafos modernos no pertenecen exclusivamente al gremio del periodismo. No hay más que agudizar el oído antes de entrar en el polideportivo de Mendizorroza en las dos últimas ediciones del Festival de Jazz de Vitoria. No importa quién ofrezca el concierto, ni su currículo, su categoría, su fama, su hábil mercadotecnia… Nada de eso tiene importancia, y los logógrafos que allí aguardan lo ...

Capítulo III. Djavan

Djavan. Martes 8 de julio de 2008. 21:30. Patio central de Cuartel del Conde Duque. Lleno. Veni, cecini, vici. Muy esperado fue el concierto que ofreció Djavan el martes en Madrid. No es para menos: dos visitas en una década suponen a la vez reclamo y fiesta de guardar para aficionados, melómanos y curiosos. Es difícil catalogar la obra del compositor alagoano. Podemos percibir jazz, blues, pop, bossa nova, música de cámara, rock… pero no se dejen engañar por los espejismos de la influencia, de la herencia o de la fusión. Djavan es en sí un género musical. Comenzó el cotarro con un tema de su último disco, Matizes, consiguiendo sembrar entre un expectante público la duda de si aquél sería un concierto de presentación de este disco o un festival biográfico. El siguiente tema, su casi himno Eu te devoro, no sólo desveló esa duda, sino que también despertó al personal y detonó, como hace 11 años en ese mismo escenario, la dinámica de abandonar poco a poco la butaca para buscar alg...

'Consumatum EST'

Hace cinco años descubrí que podía mirar desde el punto de vista de Yuri Gagarin, que los géneros musicales tienen hijos, primos e incluso buenos amigos. Me supe testigo de lo que en aquel momento creí un relevo, una nouvelle vague, un "aquí estamos nosotros. Esto es lo que hacemos". Esbjörn Svensson Trío (conocidos en agradecido acrónimo como EST –o incluso familiarmente como "los suecos"–) ha supuesto muchas cosas para el jazz, para el jazz europeo especialmente, que lo tomó como estandarte revelador y como instrumento de viaje. Quienes nos hemos acercado a su música hemos reconocido la múltiple herencia y, a la vez, la criatura musical que eran. Que son. Esbjörn Svensson, compositor y pianista cuyo nombre toma el trío, ha fallecido este fin de semana mientras practicaba submarinismo en el lago Ingarö, en su Suecia natal. Desconozco los planes musicales de su inseparable ensamblaje, Dan Berglund y Magnus Öström. Bastante trabajo supondrá encajar la pérdida perso...

En el cielo del jazz

Hace algunas semanas se abrió la puerta de este apartamento con el recibimiento de Tete Montoliu y John Coltrane. El último día de 2007 es para Oscar Peterson. El señor que fabricaba jazz mágico. Missingduke tuvo la suerte de verle en directo, cuando ofreció un concierto en Nueva York, en "la esquina del jazz", Birdland, para celebrar sus 81 años. Fue un concierto emocionante por muchas razones. Ya sólo podía tocar con una mano a raíz de una apoplejía y la evolución de su artritis. Pero tocó. Y yo cerré los ojos. Y sí, era Oscar Peterson, sin duda. A él le debo maravillosas horas. Mi pequeño homenaje queda aquí escrito, pero no será sólo por hoy. Descanse en bop; en el cielo del jazz. Una recomendación: cerrad los ojos. Y escuchad:

Capítulo II. Antonio Serrano/Benny Golson Quartet

Antonio Serrano (cuarteto). Benny Golson Quartet. Jueves 22 de noviembre de 2007. 21:00. Centro Cultural de la Villa. Casi lleno. Antonio Serrano debería estar reconocido por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen. Es figura del jazz. La noche del pasado jueves fue de las que no se olvidan. Fiesta. Gran fiesta. El cuarteto de Antonio Serrano presentó su último trabajo, "Armonitango" , homenaje y disfrute de la obra de Piazzola a partir de un proyecto del pianista José Reinoso y el propio Serrano. Comenzó el concierto suave, con Milonga del ángel, pero enseguida, Contrabajeando, este "Áyax" de la armónica nos puso sobre aviso de lo que nos esperaba . A partir de un paseo a Bach en solo de armónica llegaron más tanguitos, esta vez a dúo, con su coartífice y pianista José Reinoso. Pero aún quedaba mucha noche; fue entonces cuando llegó un momento clave, justo, que se agradeció, que se disfrutó mucho: Horacio Fumero, sin acompañamiento alguno, hizo su ...

Capítulo I. 'The Joshua Redman Trío'

Carles Benavent Quartet. The Joshua Redman Trio. Jueves 15 de noviembre de 2007. 21:00. Centro Cultural de la Villa. Casi lleno. Inauguró la velada uno de nuestros músicos de toda la vida, el bajista Carles Benavent, coprotagonizando guión con Jordi Bonell a la guitarra. Optó Benavent por la fiesta de la fusión, con su visión jazzera de la bulería y del flamenco en general –ahora tan en boga, pero presente casi desde siempre en músicos como él–. Trajo además una sorpresa que marcó un punto de inflexión en lo que sería el carácter del resto del concierto de la(s) mano(s) de un músico al que conoció tocando en la calle, junto a la Catedral de Barcelona: Ravid Goldschmidth, que ejecutó el curioso y efectista hang. El sonido y la apriencia del hang, con su forma de lenteja espacial y su melodía envolvente, junto con la presencia de Goldschmidth, de blanco inmaculado hasta en los guantes, provocó una evidente atención y atracción en el ya incorpóreo público. Tras el descanso, un impacie...