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Misión imposible

Fecha: finales de octubre.
Evento: despliegue del operativo anual para conseguir las entradas del festival de jazz de Madrid: esa exótica performance en la que el aficionado participa en una divertida gincana para adivinar quiénes y cuándo actuarán en el festival. Para ello se valdrá de una serie de pistas astutamente desperdigadas y de la única herramienta de la intuición, la suerte y los buscadores de Internet. Eso sí, si logras pasar la prueba, al año siguiente sólo tendrás que repetir el mismo patrón para conseguir el preciado trofeo de hacer más cuentas que en la declaración de la Renta para poder costear una mínima parte del festival.

Lúdicos pasos a seguir:

  1. Mediados de octubre. La duda nos embarga. Visitamos la página web oficial del festival. Nada. Había que probar; nunca se sabe.
  2. Si tenemos una intuición, visitamos el programa de conciertos de ese músico que nos da en la nariz que viene este año. Al menos así, sabremos la fecha.
  3. Si quedan dos semanas para que empiece el evento, llega la hora de la acción. Para ello lo mejor es pensar quién sale perdiendo con la divertida gincana de pruebas y desinformación que lleva a cabo el Área de Gobierno de las Artes del Ayuntamiento de Madrid. A ver... el ciudadano; sí, pero ése no cuenta. Mmmmm... Sigamos el útil consejo de "sigue el dinero". Ah, pues pierde el que no vende las entradas. Vayamos a la página web de Telentrada.
  4. ¡Andá! Si tienen la programación completa. Qué listos. Y... ¿cómo lo sabrán, si no lo saben ni los organizadores? Vaya, con fechas, precios y hasta elección de las butacas. Muy bien.
  5. Ahora que hemos sido iluminados por los señores que venden entradas por Internet, nos vamos a la sede del festival: el Centro Cultural de la Villa. Cuando lleguemos, hemos de tener en cuenta que ellos no tienen el programa, y generalmente no lo tendrán hasta la víspera del primer concierto, sin embargo poseen un don inestimable que se agradece mucho a estas alturas de la gincana: amabilidad y pericia. Aunque un año más no tengan la información, pueden vender las entradas. Eso sí, hay que ir con el trabajo preparado de casa: nombre del artista, día del concierto y, lo más divertido, cuentas hechas.
  6. Generalmente, los festivales suelen ofrecer a la venta abonos de reducido precio para aquellas personas que desean asistir a la totalidad de los conciertos. Pero recordemos que tenemos que superar una serie de pruebas, si no, no sería divertido. Esta parte me resulta especialmente emotiva y apasionante: dependiendo del número de conciertos a los que asistamos, se nos hará un descuento, de modo que si deseamos disfrutar de todo el festival, calculo que podríamos hacerlo por unos 300 euros. Esto sólo en la programación del Centro Cultural de la Villa. El ciclo del Colegio Mayor San Juan Evangelista, la nueva sede (el Circo Price) y los clubes van aparte. Afortunadamente.

Bien, si hemos seguido estos pasos deberíamos haber conseguido nuestra(s) entrada(s) sin ningún problema.
No me digáis que no ha sido divertido.



Comentarios

grainne ha dicho que…
Muchas gracias por el esfuerzo, hija, a tú lado ni Tom Crucero ni leches.

Por cierto, ¿alguna recomendación especial? He visto que viene Benny Golson
MissingDuke ha dicho que…
Voy a Benny Golson ;) pero si soy sincera no voy por él, sino por Antonio Serrano, que ha sido el pelotazo del año con "Armonitango" y tiene un directo del coponazo.
A ver si me animo y cuento mi visión de la edición de este año, que es muy jugosona.

Hay dos conciertos a los que quiero ir pueda o no pueda.

Proximamente...
Anónimo ha dicho que…
Mare mía q jaleo, sólo de leerlo to cansá...bueno ya irás contando :D
grainne ha dicho que…
No es mi intención que me retires la palabra ni nada de eso, pero resulta que El chico del apartamento 512 es una canción de Selena, esa cantante de la que hizo un biopic Jennifer López.
Es lo malo de ponerse a buscar en el Google.
MissingDuke ha dicho que…
:p No pude ponerle "apartamento 512" a la dirección del blog porque no estaba disponible; entonces me enteré de que existía ese tema de una tal Selena. Pero agárrate, porque yo pensaba que era una Selena de España que cantaba en mallas que retenían su quirofanada anatomía.
Ya he hecho los deberes y ahora sé que se trata de "Selena Quintanilla Pérez". ¡Ay Tete! Quién nos lo iba a decir...

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