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Centenario Strayhorn y presidencia vitalicia


En términos de jazz, en 2015 celebramos un centenario importante: el del nacimiento de una de las figuras míticas de este género, de un personaje paradigmático del siglo xx y, además, uno de los nombres más habituales de este blog. Se trata del compositor, arreglista y primero de a bordo de Duke Ellington, el señor Billy Strayhorn (1915-1967), también conocido entre sus colegas de banda como Strays, Weely o Swee’ Pea (Cocoliso para los hispanohablantes).


Ya hemos destacado con anterioridad las valiosas cualidades musicales y personales de Billy Strayhorn: la sensibilidad y profundidad en sus composiciones, su talento para la orquestación, esa suerte de poder telepático que compartía con Ellington, pero también su convicción en vivir su identidad sexual, personal y musical con coherencia en un entorno histórico y social nada favorable. 

De modo que, claro está, se presenta un año Strayhorn cargado de eventos: el primero del que tenemos noticia se celebrará en Londres en menos de una semana.

Podéis consultar aquí la agenda de muchos de los eventos que tendrán lugar a lo largo del planeta.


Cuenta Ellington en su autobiografía La música es mi amante que por ciertas razones era natural que Billy Strayhorn se hubiera integrado tan satisfactoriamente en cierto club del que, además, formaban parte varios amigos suyos.




Efectivamente, en el año 1949, 21 hombres relacionados con el mundo del espectáculo fundaron un peculiar club con una misión clara y una celosa membresía. No eran frecuentes los cambios en los nombres de los integrantes de su sociedad, y una nueva inclusión casi siempre respondía a la defunción de uno de los miembros originales. Por ello más tarde Dizzy Gillespie o Billy Eckstine pudieron formar parte de esta fraternidad.


La otra rara opción para recibir este exclusivo reconocimiento era ser elegido miembro de honor, lo cual sucedía en contadas ocasiones. Lionel Hampton y Sammy Davis Jr. pudieron de esta forma pertenecer al elenco de este reducido y peculiar club.


Gracias a la hemeroteca podemos conocer el preámbulo que redactaron sus 21 miembros originales para su “amistoso y benevolente club social” que deseaba ser visto como “un grupo de hombres decentes y respetables”.


Pero, ¿cuál era la temática de esta fraternidad? ¿Cómo se hacían llamar? ¿Qué clara misión movía a esta veintena de hombres?






Los Copasetics (también conocidos como Original Copasetics) fueron un club social de caballeros decididos a rendir homenaje a la figura de Bill “Bojangles” Robinson (1878-1949), el más famoso y aclamado bailarín de claqué de la primera mitad del siglo xx y el responsable de convertir el tap dance en un género popular al rescatarlo de la monotonía en que se encontraba el estilo e insuflarle el swing y la depurada técnica que lo llevó a ser reconocido como una de las artes más representativas de los EE UU en el siglo xx. Pero los Copasetics no solo reconocían su capacidad como coreógrafo y bailarín, sino muy especialmente su figura personal, por lo que buscaban recrear la máxima de Bojangles “Everything is copasetic!” (copasetic o copacetic puede traducirse como excelente, sobre ruedas. En la actualidad, el origen de la palabra aún es dudoso pero, efectivamente, incluso en los diccionarios puede encontrarse la sospecha de que fue Bojangles quien inventó el término).






Aunque en su comienzo el club promovía sus actividades en pequeños locales, pronto se convirtieron en el mayor impulsor de claqué del país frente a una industria que llevaba tiempo prescindiendo cada vez más de este tipo de bailarín.


El club de los Copasetics tuvo además un gran peso comunitario en Harlem, donde llevó a cabo numerosas actividades caritativas.


A partir de la década de 1970 fundaron dos eventos que volvieron a marcar el resurgimiento del claqué: el Copasetics Dance y el Copasetics Boat Ride, que siguen siendo citas tremendamente populares en la ciudad de Nueva York.


Lamentablemente, Billy Strayhorn falleció pocos años antes de la creación de estos dos eventos. Cuando murió, en 1967, llevaba más de 15 años presidiendo el club. 

No se equivocaba Ellington —quien, por cierto, compuso un tema titulado Bojangles (A Portrait of Bill Robinson)— cuando decía que en aquel club Strayhorn estaba rodeado de buenos amigos; de hecho, Charles “Cookie” Cook, bailarín de claqué y miembro de los Original Copasetics, llevaba colgada de su cuello la cruz que perteneció a Billy Strayhorn.


Tras la muerte de Billy, los Copasetics decidieron abolir el título de presidente. Desde entonces el mayor cargo a desempeñar fue el de vicepresidente.

El honor de la presidencia de los Copasetics sigue perteneciendo exclusivamente a William Thomas Strayhorn, Billy Strayhorn para la historia, compositor, arreglista, primero de a bordo de Duke Ellington… y orgulloso copasetic.




The Copasetics Inc. (thecopasetics.taplegacy.org/)


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